the will of jaspert de botonach, bishop of valencia (1276–1288) esos cien sueldos deberán distribuirse entre los clérigos y canónigos del presbiterio. Deja 400 sueldos para que dos lámparas votivas ardan perpetuamente, día y noche, delante del altar mayor. Para el mantenimiento de los dos beneficiados asigna 365 sueldos al año a uno y al otro 400 sueldos, de las rentas que se le debieran después de su muerte provenientes de Morvedre y Alzira y sus territorios. Para cumplir mejor todo lo anterior, deja de otros bienes suyos 3.000 sueldos reales de Valencia para que se compre renta de Morvedre y Alzira, con conocimiento de sus albaceas. Deja su misal a los presbíteros mencionados para que celebren sus misas, pero no podrán enajenarlo ni convertirlo en otros usos, sino que debe permanecer siempre en dicha iglesia y si alguna vez el sacrista quiere darles otro misal, el suyo debe pasar al servicio del altar mayor. La primera presentación de dichos beneficiados la harán los albaceas y luego el obispo. Sorprende que no diga apenas nada de su biblioteca, a pesar de que fue jurista y gran intelectual. Aparecen unos pocos libros que lega a la catedral: una Biblia suya en dos volúmenes, un libro de vidas de santos, un libro de las Sentencias de Pedro Lombardo, un volumen original de Huguccio de Pisa, tal vez el Lexicon latinum, y un libro de gramática de Papias, que podría tratarse del Vocabularium latinum, y sus libros de sermones y un salterio. Lega las siguientes vestiduras litúrgicas y objetos: una capa de seda, unos vasos de plata, un paño de seda, alfombras y paños para sentarse, un lignum crucis que mandó hacer de sus bienes y que se le ponga un mango de oro con sus piedras preciosas. Ninguno de estos objetos será sacado de la iglesia, ni se hará mal uso de ellos, solamente se emplearán para el culto divino y ornato de dicha iglesia. Vienen a continuación los legados piadosos a instituciones religosas, primero a conventos masculinos: al convento de predicadores o de Santo Domingo de Valencia el obispo dona 500 sueldos, y a dos frailes de dicho convento, a los que tendría en gran aprecio y amistad, que eran fray Ramon Martí y fray Guillem de Cotlliure les deja 100 sueldos a cada uno, y al convento de predicadores de Xàtiva otros 100 sueldos. Al convento 482
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