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El testamento, además de ser un simple acto privado que regula la sucesión de los bienes materiales, es ante todo un acto religioso y puede estar dividido en dos partes distintas: una parte espiritual situada al principio, seguida de otra material. El testador trata de asegurar la salvación de su alma y, en ciertos casos, la de sus parientes, haciendo donaciones a instituciones religiosas; el resto de sus bienes podrá ser distribuido entre sus herederos y sus allegados. En el III Concilio de Letrán se estableció que los obispos podían hacer testamento de sus bienes proprios, pero no de aquellos que habían adquirido en el desempeño de su cargo o sus funciones, ya que eran de la Iglesia. Algunos testamentos de obispos hacen alusión a la concesión deuna facultas testandi o incluso insertan lalicencia testandi, concedida por el papa, pero no es el caso de este obispo. El testamento de Jaspert de Botonach sigue el esquema común en este tipo de documentos. Un largo preámbulo sobre la naturaleza humana y la finitud de la vida, seguido de una sencilla invocación verbal al nombre de Dios y una breve intitulación, da paso a la exposición de motivación que le impulsa a hacer su testamento, que no es otro que el estado crítico en que se encuentra (gravi morbo detentus), cercano a la muerte, pero con plenas facultades mentales. La parte dispositiva la marcan una serie de verbos dispositivos (condimus, facimus, ponimus, eligimus), que le llevan a nombrar y elegir a seis albaceas entre los miembros del cabildo, dos de los cuales son dignidades: Bernat de Vilamarí,10 arcediano mayor o arcediano 10 Tras la muerte del obispo Jaspert, el cabildo eligió en discordia a dos candidatos, por una parte, al arcediano Bernat de Vilamarí, y a Ramon, maestro de canto de la catedral de Valencia. Llegada la causa a la Sede Romana, este último había muerto y el citado arcediano había renunciado a cualquier derecho sobre la mitra de Valencia. Entonces el papa Nicolás IV se reservó para sí la elección y el 15 de enero de 1291 designó directamente como prelado valentino a Ramon Despont. (Domínguez Sánchez 2009, pp. 423-424). El 19 de enero de 1292 el pontífice, aunque el cabildo gerundense le había solicitado dispensa para elegir nuevo prelado, les negó dicha merced y nombró como obispo de Girona a Bernat de Vilamarí, hasta ese momento arcediano de Valencia. (Domínguez Sánchez 2009, pp. 616–617). Falleció el 30 de enero de 1312 en la curia apostólica. (Domínguez Sánchez 2014, nº970). 11 El 13 de diciembre de 1273, el papa Gregorio X, desde Lyon, a instancia del obispo de Valencia, concedió a Arnau de Reixach, arcediano de Xátiva, clérigo, sacrista de la iglesia secular de San Pedro de Cereto, diócesis de Elna, la primera canonjía que vacare en la diócesis de Cartagena. (ACV. Perg. 478). the will of jaspert de botonach, bishop of valencia (1276–1288) 480

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